MUERTE Y ESPERANZA EN EL CINE


Vendrá de noche, cuando todo duerma;
vendrá de noche cuando el alma enferma se emboce en vida ;
vendrá de noche, con su paso quedo,
vendrá de noche y posará su dedo
sobre la herida.
Vendrá la noche y su fugaz vislumbre
Volverá lumbre la fatal quejumbre;
Vendrá la noche
Con su rosario ; soltará las perlas
Del negro sol que da ceguera verlas,
Todo un derroche ()….)

Vendrá la noche , si, vendrá la noche
Su negro sello servirá de broche
Que cierre el alma;
Vendrá de noche sin hacer ruido ,
Se apagará a lo lejos el ladrido,
Vendrá la calma ..
Vendrá la noche ...”

MIGUEL DE UNAMUNO
(Romance del destierro )

Morir sólo es morir .Morir se acaba.
Morir es una hoguera fugitiva .
Es cruzar una puerta a la deriva
Y encontrar lo que tanto se buscaba
JOSE LUIS MARTIN DESCALZO
(Testamento del pájaro solitario )

Julian Marías señaló que la mortalidad es hasta tal punto una determinación de la condición humana , que la palabra “ mortal “ se emplea como sinónimo de “ hombre “ .
Mortalidad no es sólo que se puede morir, sino que se tiene que morir, aunque no se sepa el momento; de ahí la certeza de la fórmula mors certa, hora incerta.

a.Antropología de la muerte.
b.Muerte y felicidad.
c.Conexión de esta vida con la otra.
d. Imaginación de la vida perdurable.

Antropología de la muerte

La antropología de la muerte tiene dos núcleos antagónicos pero omnipresentes: la propia mortalidad y el ansia de perduración, la vida perdurable.La condición y futuriza y proyectiva del hombre parece precisar, de forma imperiosa, la continuidad de la vida.Marías lo ha descrito de un modo clarividente: No es mi vida la que desemboca inexorablemente en la muerte; es el hombre que yo soy. El hombre es el animal que tiene una vida humana, por tanto ese hombre, es decir, la estructura empírica de la vida humana, es una estructura cerrada; pero mi vida, yo como persona, soy una estructura abierta.
Si el hombre es intrinsecamente mortal, continúa Marías, mi vida consiste en una pretensión de eternidad(..), lo que yo soy es mortal, pero quien yo soy consiste en pretender ser inmortal y no puede imaginarse como no siéndolo, porque mi vida es la realidad radical.
La muerte corporal, en este sentido, no es mi muerte: la muerte es algo que me pasa en mi vida. Esta sensación de permanencia el cine la refleja, aunque sea en un tono superficial, en las películas de fantasmas y espectros; en alguna escena (Always de Spielberg, Ghost de Zucker…) vemos la muerte corporal e instantáneamente la liberación del espíritu que continúa viviendo.
La muerte es un hecho radical en la vida hunmana, como John Wayne expresa en una emocionante escena de The Shootist, de Don Siegel;
Mimuerte es exclusivamente mía, lo más personal de mi vida.Para autores como Unamuno, la muerte es, de hecho , la única gran cuestión de la filosofía: ¿Qué va a ser de mi?
En el corazón de la vida se hace presente la muerte, comenzaba un canto religioso del siglo XI, pero esta presencia siempre se compensa y se une a la de la esperanza en lo permanente,

Yo sé que está sin mi vengador
Y que al final se alzará sobre el polvo;
Después que me arranquen la piel,
Ya sin carne,
Veré a Dios

JOB. 19/25/27

Muerte y felicidad

 

En uno de los capítulos anteriores hablaba de la felicidad como una de las necesidades antropológicas mñas esenciales del ser humano.
Decía entonces que iba unida ineludiblemente a dos realidades, el amor y la muerte; en apariencia el primero es el gran signo positivo, en cambio la segunda trae aparejada la incertidumbre.

Sin embargo, la muerte introduce un especial dramatismo en la vida porque dota a cada uno de los días de un valor único e irrepetible; esto los convierte en piezas valiosas y disfrutables, y aún así es preciso reconocer que la esperanza en la perdurabilidad se alza como indudable condición de que la felicidad posea consistencia. Es la gran función de la fé que, en tradición cristiana, tiene dos grandes columnas vertebrales.

La primera es la promesa de la vida eterna: El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí no morirá para siempre (Juan 11/25/26), y la segunda es la resurrección de Cristo, tal y como predica San Pablo: Fundamento de nuestra fé.

La secuencia de la última noche de los sotiados en el asedio de The Alamo, de John Wayne, cuando sus defensores presienten y preparan su muerte inminente, posee un especial dramatismo por su mezcla fecunda de fé, valor y esperanza.

El cone europeo ha abundado en la descripción pesimista y desesperanzada de la muerte como corte brutal de la vida, como amenaza latente de la que no se puede escapar. Recordemos el clima asfixiante y agónico de El septimo sello , una de las mejores obras de Ingmar Bergman, en la que el caballero medieval juega una partida de ajedrez con el espectro de la muerte.

La desaparición física, la angustia de morir, se palpa en un espléndido film de François Truffaut; La chambre verte, toda ella transida de una angustia indefinible. En The Man Who Shot Liberty Valance, de John Ford se dibuja el juego entre historia y leyenda, el paso del tiempo, la muerte que espera.

 

 

La muerte, como decadencia, brilla en Morte a Venezia, de Luchino Visconti, una de las más hermosas y paradójicamente más devastadoras y tristes películas que jamás se hayan rodado; en tono inferior, pero no menos sofocantes, The Touch, de Ingmar Bergman, pinta la amenaza de la desaparición como una realidad que acecha en cada instante la vida de los seres humanos. Pero la muerte no tiene porqué significar el fin de los proyectos vitales. Ikiru, de Akira Kurosawa, es una bella parábola sobre un hombre mediocre al que le comunican que tan solo le quedan unos meses de vida; tras el desasosiego inicial se dedicará a hacer, en ese su último tramo, las mejores acciones de toda su existencia.  All that Jazz, un barroco musical drámatico de Bob Fosse, con importantes influencias de Fellino, describe el último montaje teatral de un autor amenazado muy de cerca por la muerte ( sufre graves problemas de corazón ), representada por una hermosa dama vestida de blanco, en una imagen no muy lejana a la pergeñada por Alejandro Casona para su “La dama del alba”. El último y espectacular número musical de All that Jazz, sobre la letra de la canción “Bye, bye love”, es una impresionante visión de la alegría de vivir tamizada por la inexorabilidad de la muerte. Impresionante tambien el episodio Lucas de Walker Texas Ranger : el niño que muere de SIDA y el discurso emotivo de Chuck Norris musitando : ” Solo se que él dio mucho mas al mundo de lo que ha recibido ” .

En un tono más amable, podemos recordar una inteligente comedia dramática de Mitchell Leisen, Death Takes a Holiday, en la que la muerte se encarna en un hombre de carne y hueso que quiere conocer porqué en el mundo todos le temen y odian.

Pero el gran ingrediente para vencer a la muerte, y por tanto, para asegurar la expectativa de felicidad, es el amor, y con él aquellos temas o realidades par los que la muerte no reasulta objección. El amor es más fuerte que la misma desaparición física, como demuestran Peter Ibbetson, de Henry Dutchman, de Albert Lewin; o El gran truco, excelente y poético mediometraje de José Luis Garci. Por eso, aunque los amantes hayan muerto , sus figuras recortadas de amor y recuerdo cobran imagen fugaz en las pantallas brillantes de Wuthering Heights, de William Wyler; The Wedding Night, de King Vidor , Cuando tu no estás , de Mario Camus , Cuna de héroes, de John Ford ,  o Bitter Sweet, de W.S. Van Dyke.


Especialmente emocionantes son las escenas románticas y trágicas de obras maestrasde Primavera 1937 de Robert Z. Leonard , Tres camaradas, 1938 de Frank Borzage , El puente de Waterloo 1940 de Mervin le Roy  , Los ojos perdidos, 1966 de Rafael García Serrano,  Juntos hasta la muerte, 1949 de Raoul Walsh , Marco Antonio y Cleopatra 1972 de Charlton Heston, La reina Cristina de Suecia, 1933 de Rouben Mamoulian ( el rostro de Greta Garbo ), Sangre y arena 1941 de Rouben Mamoulian , Tiempo de amar tiempo de morir 1958 de Douglas Sirk , El signo de la cruz 1932 de Cecil B. de Mille   o La colina del adios, 1955 de Henry King .

En la maravillosa Ordet, de Carl Th. Dreyer, la fuerza de la fé enamorada logra el milagro de la resurección; es una de las mejores secuencias de toda la historia del cine.
Quien sabe si morir no será vivir y lo que los mortales llaman vida será la muerte ” se dice en el inicio de Jennie (1948 William Dieterle ).

 

La bellisima y desoladora imagen final de Kim Novak precipitandose al vacío en Vértigo de Hitchcock simboliza la verdad de la muerte como desaparición .

El cine y el arte en algun sentido son escorzos de eternidad .

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About barahona19611

abogado y escritor. Ha publicado 40 libros : cine, novela, poesía y ensayo . Entre ellos : Cecil B de Mille, Charlton Heston la épica de un héroe, John Wayne , el héroe americano, Perón o el espíritu del pueblo, Antropología del cine , Historia del terror a través del cine , Anthony Mann, El sueño de la vida, Viaje hacia el amor, El rapto de la diosa, La restauración, Círculo de mujeres , Retrato de ella en preparación : Tres poemas de mujer, Cartas del silencio, Figuras en un espejo
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