Fernando Alonso Barahona . CENTAUROS DEL DESIERTO . EPICA Y POESIA DEL CINE


CENTAUROS DEL DESIERTO . JOHN FORD Y JOHN WAYNE 

Fernando Alonso Barahona 

 

El cine es el arte de la imagen aunque la palabra sirva para adornar las miradas y conducir la acción .  John Ford, el más grande artista del Séptimo Arte era un poeta que no tuvo necesidad de acentuar su poesía, le bastó con mirar a través de la cámara y dibujar emociones, épica, personas, sentimientos, aventuras en sus espectadores .

Centauros del desierto se abre con la imagen de Ethan (John Wayne sublime ) recortada en el horizonte y dando inicio a la historia . Y se cierra con la imagen de nuevo del héroe cansado que ha de marcharse en el mismo horizonte después de haber encontrado el final de su búsqueda . Y a la vez percatarse de su soledad .

 

Centauros del desierto está basada en un hecho real  ; una niña  Cynthia Ann Parker, raptada por los indios en 1836. Su tío, James Parker, estuvo más de una década intentado encontrarla. La niña creció y se convirtió en Nautdah, la esposa del célebre guerrero Peta Nocona. Tuvo tres hijos. Uno de ellos se convertiría en una leyenda entre los comanches: Quanah Parker. Casi un cuarto de siglo después de su rapto, la caballería arrasó el campamento donde se encontraba y la llevó nuevamente a vivir entre la población blanca .

Sobre este argumento Ford construye – con la ayuda del guión de Frank S. Nugent –  un western mítico y a la vez profundamente humano . El  héroe que regresa al hogar anhelado pero donde la mujer que ama  está casada con su hermano  . Maravilloso ese plano en el que su cuñada, le mira y le besa con dulzura a su llegada a la cabaña.  Después toma entre sus manos su capa de soldado ante la mirada del  reverendo que interpreta Ward Bond y que demuestra conocer el secreto de la perdida historia de amor .

 

Y poco después  su sobrina ( Natalie Wood )  será  raptada por los indios .   Encontrarla se convierte en su obsesión : años de búsqueda , persecuciones, violencia, soledad …hasta que el encuentro se produce y aunque su primera idea es acabar con la joven profanada cuando la levanta entre sus brazos y los rayos de sol acarician el rostro de la muchacha , todo cambia . Un plano simple de incalculable belleza . Pura poesía hecha imagen . Ford , como Hitchcock, Lang, De Mille, Hawks, Vidor, Mann , Renoir , Walsh , Fellini, Dreyer , Visconti, Mizoguchi , McCarey ,  solo necesita una mirada, una luz , un gesto, para transmitir belleza . Es la esencia del cine .

 

Centauros del desierto fue una película popular en su estreno ya que John Wayne era una estrella y el “western “ se encontraba en su apogeo ( Rio Rojo, Solo ante el peligro, Winchester 73, El hombre de Laramie, Johnny Guitar, El hombre del Oeste, Raices profundas, Rio Bravo ……) pero no fue valorada por una crítica miope incapaz de comprender la inusitada belleza de sus propuestas .  En los años setenta del siglo pasado  fue reivindicada por una nueva generación de directores encabezados por Spielberg , Coppola, John Milius, Wim Wenders o  Scorsese.  Hoy es considerada una de las grandes obras maestras del Septimo Arte .

Brillan en la película todos sus elementos técnicos, la fotografía de Winton Hoch, la banda sonora de Max Steiner, el reparto con Vera Miles   y tantos habituales de Ford : Jeffrey Hunter, Ward Bond, Harry Carey jr, Patrick Wayne, Hank Worden, Jack Pennick ….

Y está por supuesto el gran John Wayne  . Sin  duda  no solo uno de los más grandes actores de la historia del cine, sino uno de los que más personajes inolvidables han encarnado  : baste recordar su Ringo Kid en “La diligencia “, el capitán Tolliver en “Piratas del mar Caribe “ (Cecil B. De Mille , 1942 ) y por supuesto su colección de obras maestras a las órdenes de John Ford : La legión invencible, El hombre tranquilo , Centauros del desierto, El hombre que mató a Liberty V alance ….) y Howard Hawks : Rio Rojo, Rio Bravo, Hatari, Eldorado . Todo ello sin olvidar por supuesto al mítico Davy Crockett en “El Alamo “ dirigida por el propio Wayne en 1960 y que continua siendo una de las mejores películas de la historia del cine, y su testamento cinematográfico, la magistral “El ultimo pistolero “ (The shootist ) realizada por Don Siegel en 1976

John Wayne  refleja mejor que nadie el espíritu originario de los Estados Unidos de América, su mirada ruda pero noble, la magia de su personaje, los valores que encarnó a lo largo de más de cien películas permanecen vigentes porque eran – son – universales . Un estudio de la antropología a través del cine puede perfectamente analizar las películas de John Wayne y entreverá un modelo masculino perfectamente delimitado, un pensamiento conservador abierto a la aventura y al riesgo ( el espíritu de la frontera ), y desde luego maduro . Algunos indocumentados le llamaron reaccionario…pero como diría John Chisum mirando el horizonte lejano de las tierras y la luz del sol en el amanecer : “Las cosas suelen cambiar para mejor “. John Wayne y sus películas no son en absoluto reaccionarias sino libres, y – sobre todo – profundamente americanas .

Descubrir de nuevo o ver por primera vez Centauros del desierto es una experiencia cinematográfica que une cine y poesía, acción y humanidad . Belleza y sentimiento .

Algo en apariencia tan simple y tan maravilloso como el cine , cuando las películas eran arte y no brillantes maquinas de “marketing “ , secuelas , sagas o historias carentes de valor y carisma .

John Ford es sinónimo de cine y cuantos se acerquen a su obra sentirán emociones vivas y encontraran seres humanos , a veces contradictorios , pero a última hora positivos  . Sublime magia de la belleza capturada en celuloide pasa toda la eternidad  o al menos mientras por cualquier vía puedan seguir emitiéndose películas .

 

 

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QUISIERA SER VERSO . Fernando Alonso Barahona


 

Quisiera ser verso

para que me escribas con palabras

de amor

sílabas y versos

hasta acariciar el alma

de carne, papel y sangre .

Si fuera verso formaría parte de tu alma,

tus manos escribirían mi vida,

tus dedos acariciarían mi carne

hecha de sueños y letras ,

de música suave .

Verso impreso en piel desnuda,

entraña viva

de colores tenues,

danza de miradas perdidas,

voces rotas en tu garganta

versos dulces de amante .

Quisiera ser verso eterno

en ti ,

nacer en tus ojos y escribirme

en tu piel , para vivir .

 

FERNANDO ALONSO BARAHONA 

Cartas del silencio . Carena Editorial . 2017 

 

 

 

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OLIMPO DE CINEASTAS . Fernando Alonso Barahona


LOS GRANDES DIRECTORES DE LA HISTORIA DEL CINE
Fernando Alonso Barahona

Andrew Sarris ( 1928-2012 ) en su famoso libro American cinema , http://ebiblioteca.org/?/ver/85601 construyó una visión muy personal sobre el cine norteamericano que gozó de gran influencia durante décadas . Sarris seguía la teoría del cine de autor inventada por Truffaut y los chicos de Cahiers du Cinema años antes, si bien tamizada por su original prisma crítico .

En general Sarris acertaba en sus apreciaciones, aún con errores clamorosos como su cierto desdén por el gran Billy Wilder . Tres décadas después, en su libro You Ain’t Heard Nothing Yet: The American Talking Film, History and Memory 1927-1949, Sarris cambió su parecer respecto de Wilder y lo incluyó dentro del “panteón” que creó en The American Cinema . Algunos otros grandes directores olvidados por el escritor eran David Lean, Rouben Mamoulian, Henry King o Carol Reed .
Por supuesto Ford, Hitchcock, Hawks, Fritz Lang o Chaplin encabezaban un Olimpo del que aguardaban muy cerca Walsh, Vidor o Cecil B. de Mille .

La clasificación de cineastas norteamericanos – con inclusiones de directores del mundo ya que casi todos hicieron al menos una película en Hollywood – entre 1929 y 1968 según Sarris hizo fortuna en muchos cinéfilos de todo el mundo ( es de lamentar la posibilidad de que los aficionados contemporáneos puedan conocer muy poco de este libro y de sus apreciaciones ).
EL OLIMPO DE LOS DIRECTORES, Ya hemos mencionado a Ford, Hawks, Hitchcock, Lubitsch, Jean Renoir , Chaplin
THE FAR SIDE OF PARADISE . Los que estaban muy cerca del paraíso . Vidor, De Mille, Frank Capra. Vincent Minnelli, Douglas Sirk ….
EXPRESIVE ESOTERICA . cineastas extraños al margen de modas . Entre ellos Donen, Joseph H. Lewis, Frank Tashlin, Budd Boetticher .
LOS SOBREVALORADOS . Con la presencia de David Lean, Billy Wilder, John Huston, Rouben Mamoulian …

 

FRINGE BENEFITS . buenos directores con apenas producción en Hollywood . Chabrol, Eisenstein , Rossellini, Antonioni , Polanski.
LIGHTY LIKEABLE . artesanos y buenos profesionales sin pretensiones pero con buenas películas . John Cromwell, Delmer Daves, Henry Hathaway, Mervin le Roy , W.S.Van Dyke
CON TALENTO PERO EXCESIVAMENTE SERIOS . Dassin , Kubrick , Lumet o Robert Rossen
RAREZAS, CINEASTAS DE UNA SOLA OBRA , RECIEN LLEGADOS . Charles Laughton, Boorman , Peckinpah , o Francis Coppola
LOS COMICOS . sobre todo Jerry Lewis
CINEASTAS QUE PUEDEN ESPERAR UNA NUEVA EVALUACION . Tod Browning, Henry King …
MISCELANEA . directores inclasificables . Entre ellos John Brahm, William Dieterle …

 

 

Sin duda un clasificación discutible pero apasionante . Y no se puede resistir la tentación de ofrecer una CLASIFICACION PERSONAL .

He aquí :

EL OLIMPO : John Ford, Howard Hawks, Alfred Hitchcock, Cecil B. de Mille, Fritz Lang, Raoul Walsh , King Vidor, Anthony Mann, Leo McCarey , Orson Welles, Charles Chaplin, Billy Wilder . ( a los que fuera de Hollywood cabría añadir a Fellini, Visconti, Rossellini , Renoir, Truffaut , Dreyer, Bergman o Luis Buñuel ).
THE FAR SIDE OF PARADISE . George Stevens , Mervin le Roy , Frank Borzage, Henry King, Henry Hathaway , Terence Fisher, Carol Reed, Richard Fleischer , John Huston, Ernes Lubitsch, George Cukor , Tod Browning , John Sturges , Vincent Minelli, Douglas Sirk, Otto Preminger , Nicholas Ray .
ESOTERICA. Allan Dwan, Edgar G. Ulmer, Joseph H. Lewis, Budd Boetticher , Richard Boleslawsky, Phil Karlson, Byron Haskyn , Kurt Neumann , Robert Siodmak, John M. Stahl , John Cromwell , William Dieterle , Stanley Kubrick , Mitchell Leisen

 

LIGHTY LIKEABLE . W.S. Van Dyke , Robert Z. Leonard, Victor Fleming, Richard Thorpe, J. Lee Thompson, Stanley Donen, George Sidney , Michael Curtiz , Robert Florey , Gregory La Cava , Preston Sturges., Delmer Daves . Richard Quine .
COMICOS . Jerry Lewis, Frank Tashlin, Buster Keaton .
MODERNOS Y CONTEMPORANEOS . Francis Coppola, Martin Scorsese, Steven Spielberg, Clint Eastwood, Mel Gibson , John Milius, George Lucas, Tim Burton, James Cameron , Woody Allen , John Carpenter , Peter Jackson , Sylvester Stallone , David Lynch, Paul Verhoeven .
DEL RESTO DEL MUNDO . Rene Clair, Abel Gance , Godard, Chabrol, Julien Duvivier, Melville, Antonioni, Pasolini , De Sica , Zeffirelli , Mario Bava, Sergio Leone, Ricardo Freda , Pabst , Leni Riefensthal, Eisenstein, Dovjenko, Pudovkin, Tarkovski , Polanski, Carol Reed, David Lean, Basil Dearden, Alain Tanner, Emilio Fernández, Ismael Rodríguez, Flaherty , Fassbinder, Wim Wenders, Andrecj Wajda, Ozu , Mizoguchi , Kurosawa, Naruse .
ESPAÑOLES . Rafael Gil, J.L. Saenz de Heredia, Ladislao Vajda, Luis Berlanga , Lazaga, Ardavín, Orduña , Carlos Saura , Mario Camus, Pedro Lazaga, Forque , Erice, Jacinto Molina, Armiñán, Bardem , Borau , Bias Luna, Jose Luis Garci, Gutierrez Aragón, Pedro Almodóvar , Amenábar , Juan Pinzás, Isabel Coixet .
PIONEROS . David W. Griffith

 

 

 

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NOSTALGIA DE LOS COMICOS . RECUERDO DE MARISA PORCEL Fernando Alonso Barahona


 

NOSTALGIA DE LOS COMICOS . RECUERDO DE MARISA PORCEL

Fernando Alonso Barahona

“Allí donde muere un cómico, muere el teatro”.

El paso del tiempo –que nunca perdona los recuerdos– ha ido segando en los últimos tiempos la vida, que no la obra, de muchos de los últimos supervivientes de la raza de cómicos española. Ese grupo de hombres y mujeres cultivadores de los géneros populares y que comenzaron sus carreras en los teatros a lo largo y ancho de la geografía española.

Dos funciones diarias, viajes agotadores, obras que querían ser muy cercanas al público y ese oficio aprendido, no en escuelas de métodos y teorías, sino en el polvo y a veces en la arena de un escenario.

Muchos de ellos triunfaron y a falta de premios oficiales o de la llamada crítica, disfrutaban del calor del aplauso, sin duda el mejor regalo para un cómico de ley. Otros quedaron en el camino y algunos famosos en su tiempo esperan su merecida reivindicación. La muerte el pasado 20 de agosto de Marisa Porcel (1943 -2018), una de las más queridas e ilustres, ha servido para recordar sus inicios, su trayectoria, sus compañeros, sus horas de escenario en los más diversos lugares y lo mucho que cuesta –en definitiva– triunfar y mantenerse.

Se les llamó a menudo cómicos de la legua por su naturaleza itinerante que se remonta al Siglo de Oro español. Eran compañías pequeñas que recorrían los pueblos y habían de acampar –por orden legal– a una legua de la población donde debían actuar. Los cómicos heredaban el talento de los antiguos juglares.

Inspirado en la Institución libre de Enseñanza, se creó en los años treinta el Teatro Ambulante formado por jóvenes universitarios y dirigido por el gran dramaturgo Alejandro Casona. Y coetánea sería La Barraca creado en 1931 por Federico García Lorca y Eduardo Ugarte cuyo objetivo era llevar el teatro clásico español a los mayores lugares posibles de la geografía española.

Tiempo después, en la década de los 40, los Coros y Danzas de España recorrían también las ciudades ofreciendo su extraordinaria labor de conservación del folklore español.

Varias películas han reflejado de forma exacta y admirable ese mundo singular del cómico. Recordemos tres de ellas. La primera es Cómicos (1954), dirigida por Juan Antonio Bardem –un apellido de cómicos auténticos–, y que es una emotiva aproximación al universo de los más modestos de entre los cómicos, los ambulantes, los que deambularon en salas improvisadas y en fiestas de pueblo y para los que un teatro constituía un éxito y un lujo. Fernando Rey, Emma Penella, Elisa Galvé, Manuel Alexandre y Carlos Casaravilla encabezaron el reparto.

En 1972, Mariano Ozores –varias generaciones de cómicos desde los padres del director hasta sus nietos Adriana y Emma Ozores, pasando por los grandes José Luis y Antonio– presentó uno de sus mejores trabajos: Dos chicas de revista. De nuevo una aproximación sentimental al teatro ahora desde una de sus vertientes más populares: la revista. Música, comedia, humor, picardía y mucho trabajo tras las bambalinas y los anuncios de color. Lina Morgan –magnífica– encabezaba el reparto en el que brillaban cómicos ilustres de la categoría de José Luis López Vázquez, Manolo Gómez Bur, Antonio Ozores, José Sacristán, Florinda Chico, Rafaela Aparicio, Paco Valladares y como colofón la belleza sugerente y fascinante de Dianik Zurakowska, tal vez los ojos más bellos del cine español (el cine desaprovechó el talento de Dianik, a excepción de Los ojos perdidos (1967) de Rafael García Serrano y La marca del hombre lobo (1968) de Enrique Eguiluz.
Y en 1986 otro grande, actor, director y escritor, como Fernando Fernán Gómez (1921-2007) dirigía y coprotagonizaba El viaje a ninguna parte, otro relato lleno de autenticidad, drama y lirismo: la vida dura de los actores de los pequeños teatros que han de viajar de continuo para sobrevivir.

 

Una escena magistral: aquella en la que el personaje de Fernán Gómez –cómico de la legua– no se adapta a las películas y maldice a “los peliculeros” que están hundiendo su oficio ambulante. El magnífico reparto lo completaban José Sacristán, Laura del Sol, Gabino Diego, Juan Diego, María Luisa Ponte…

Hay otras películas interesantes , por ejemplo Las alegres chicas de Colsada, dirigida por Rafael Gil , su ultima película . Con Tania Doris, Luis Cuenca, José Bódalo, Antonio Garisa, Máximo Valverde, Carmen de Lirio, Fernando Sancho ; ambientada en la España de la posguerra es un documento interesante y lleno de emoción sobre la revista y uno de sus máximos productores, el empresario Matías Colsada.

Marisa Porcel nació en Tarazona (Zaragoza) el 15 de noviembre de 1943 e inició su carrerra profesional en el teatro de donde pasó en seguida a la TV y a las colaboraciones en películas casi siempre de comedia .
Su debut en el cine lo hizo de la mano de Julio Coll con la película ‘Viudas’. Después tuvo la oportunidad de trabajar con directores de renombre como Carlos Saura (El jardín de las delicias, Mi prima Angelica ), Jose Luis Saenz de Heredia (Se armó el Belén, Proceso a Jesus ), , Narciso Ibañez Serrador ( Quien puede matar a un niño ) o José Luis Cuerda (El bosque animado ). Pero fue la TV y el impulso de Jose Luis Moreno quien procuró su fama .

Tras intervenir en numerosos programas televisivos y series (Estudio 1 , Curro Jiménez, Cañas y barro, Farmacia de guardia, Médico de familia ) siempre como actriz de reparto saltó de repente a la fama gracias a la serie de las Matrimoniadas ( o Escenas de Matrimonio ) al lado Pepe Ruiz, que hacía el papel de su marido, Avelino, y que estuvo en pantalla entre 2007 y 2009 en Telecinco.
La química entre los dos funcionaba a la perfección y se convirtieron en estrellas de esta serie que combinaba escenas de matrimonio con tres parejas, una joven, otra de mediana edad y por ultimo la mayor con muchos años de convivencia presentados en hilarante batalla continua . Tanto Marisa Porcel como Pepe Ruiz estuvieron geniales en sus personajes sabiendo mezclar el humor a veces surrealista, la crueldad de la degeneración de las relaciones de pareja con un tono humano que al final les convertía en inevitablemente simpáticos .

Marisa Porcel tuvo posteriormente otros papeles en ficciones como ‘La familia mata’, ‘Aquí me las den todas’, ‘Noche sensacional’ y ‘La que se avecina’, ( de nuevo producción de Jose Luis Moreno ) donde se la vio por última vez, en el año 2013.
Su talento para la comedia y sus Escenas de matrimonio merecen su recuerdo, el cariño y su homenaje .

 

Madrid – ESPANA
Pepe Ruiz, Alfredo Landa y Marisa Porcel durante los pemios Jubilo 2008
© V. Anton / Enfoque – 151208
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EL MANANTIAL . Fernando Alonso Barahona


EL MANANTIAL O LA INTEGRIDAD DEL INDIVIDUO
Fernando Alonso Barahona

“ Le vio encima de ella , en la plataforma más alta del edificio Wynand . El la saludó con la mano .La línea del océano cortaba el cielo. El océano subía conforme descendía la ciudad Pasó los pináculos de los edificios de los bancos. Subió las torres de los templos. Después ya no hubo más que el océano, el cielo y la figura de Howard Roark “ (Ayn Rand ) .

King Vidor ( 1894-1982 ) y Ayn Rand ( 1905-1983 ) trabajaron juntos en la adaptación de la novela de la segunda, un relato voluminoso y fascinante en la que la autora de Los que vivimos , Anthem y Atlas Shrugged expresaba su filosofía individualista:

a) defensa del genio creador
b) la libre iniciativa y la libertad de elección son la base del progreso
c) El colectivismo en todas sus formas – autosacrificio , socialismo, fascismo – es el germen de la tiranía y la esclavitud .
d) Estados Unidos es la patria de la libertad y los derechos individuales sobre los que el estado no puede intervenir ni cercenar. Es la nación del mundo que más se acerca al ideal de libertad y el lugar donde cada persona puede elegir su propio destino

Ayn Rand nació en San Petersburgo graduándose en la Universidad de dicha capital en 1924. Dos años después, amenazada y perseguida por el régimen comunista logró escapar a Estados Unidos donde inició su carrera de escritora y conferenciante tratando de combinar la expresión artística con la difusión de sus ideas filosóficas el llamado “objetivismo “ En 1929 contrae matrimonio con Frank O´Connor y en 1931 adquiere la nacionalidad norteamericana . Enseguida Rand se acerca al mundo del cine y el teatro , su primer guión es Red pawn y en 1935 se representa en Broadway su obra The night of January 16 th .

 


King Vidor se sintió atraído por la historia , los personajes y su fascinante exposición del poder de la independencia creadora . Humphrey Bogart fue uno de los primeros actores en los que la Warner pensó para la película, pero finalmente el personaje de Roark recayó en Gary Cooper que lograría una de sus mejores interpretaciones. Más sorprendente fue la elección de Dominique par la que se barajaron nombres como Bette Davis o Ida Lupino, La elegida fue una joven de 22 años , Patricia Neal ( 1926-2010 ) con la que Cooper viviría un romance provocando que las escenas de amor despidieran literalmente chispas de pasión en la pantalla .

 

El manantial sintetiza admirablemente el discurso personal de Ayn Rand con el estilo de Vidor. El cineasta, en su progresiva evolución, se había acercado desde la visión aplastante de la masa en la que se disuelve el individuo : la magistral The Crowd 1928 a la valoración de los personajes carismáticos :   La ciudadela, 1937, Paso al Noroeste, 1940 y “Un sueño americano “ 1944. Por ello y aunque el punto de vista de Rand era considerado por Vidor un tanto radical, ambos alcanzaron un acuerdo en la visión de los personajes y la historia “El film era un canto a la integridad del individuo , por eso lo hice con gusto “, escribiría el director en su libro de memorias .
La película comienza con una secuencia magnífica el reiterado rechazo de los proyectos arquitectónicos de Howard Roark calificados de demasiado innovadores, de escasamente respetuosos con el modelo clásico ( hoy en día lo veríamos como la corrección política ). Este es el núcleo central de la historia : la pelea entre el hombre genial, su integridad y sus derechos contra una masa uniforme, mediocre y políticamente correcta manejada por un grupo de parásitos .

Roark – magnífico Gary Cooper en uno de los personajes de su vida – es un arquitecto fiel a sus ideas, a su trabajo y a sus convicciones , es un superhombre al que la masa y los mediocres odian porque saben que no podrán corromperle ni destruirle. Dominique – asombrosa Patricia Neal – es una mujer fuerte e independiente que destruye los objetos que ama para no sentirse atada por ellos.

 

 

Pero al conocer a Roark y comprender su grandeza no duda en unirse a aquel El plano final de la película es una imagen extraordinaria en la que la mujer sube hacia la cumbre del rascacielos en cuya cúspide se encuentra, majestuoso e invencible, Howard Roark. Se trata de uno de los momentos más excitantes y geniales de toda la historia del cine. La otra figura del triángulo es Wynand (Raymond Massey ),el hombre hecho a sí mismo que ha triunfado y es poderoso pero debe su poder a que entrega a las masas lo que quieren escuchar en cada momento y ha perdido su integridad personal . Wynand es la contrafigura de Roark y cuando aquel comprende que ha equivocado su camino y ha fracasado en su proyecto (“Ahora he comprendido que son las masas las me dirigen a mí y no yo a ellas “ ) se suicida. Wynand envidia y admira a Roark por ser lo que él mismo pudo ser y no se atrevió a alcanzar y desprecia a sus asalariados mediocres (la patética figura del arquitecto Keating – Kent Smith – que se aviene a todo compromiso y es incapaz de crear) .

El estilo visual de El manantial es magnífico con un Vidor en su mejor etapa artística ( había realizado Duelo al sol en 1946 y tras su adaptación de la obra de Rand dirigiría obras maestras como Pasión bajo la niebla 1952, Guerra y paz 1956 y Salomón y la reina de Saba 1959 ) .
El romance entre los personajes de Gary Cooper y Patricia Neal – que se prolongó durante un tiempo en la vida real – se palpa en las imágenes de esta película La escena culminante es el juicio al que es sometido el arquitecto brillante por haber destruido la obra que ha sido adulterada sin su consentimiento Allí Roark pronuncia su célebre discurso en contra del colectivismo y en defensa de la integridad individual, la búsqueda de la excelencia y el amor a la libertad .
El manantial es una obra maestra , romántica y libre , una película a redescubrir que vista hoy conserva la misma actualidad – más si cabe por el desdichado imperio del pensamiento único y la corrección política – que en la fecha de su estreno .

 

 

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POEMA DE PIEL . Fernando Alonso Barahona


 

POEMA DE PIEL
Fernando Alonso Barahona
Carena Editorial . 2017

La poesía se hizo palabra en tus labios
imagen en tus ojos negros .
Un poema de sangre y de carne ,
sensualidad , belleza y silencio ,
versos tejidos con letras de vida,
gozo  y esperanza .

Las sílabas del verso se encarnaron en besos
dulces
que acarician el alma .
Y tu voz , música suave
hizo vivir las palabras ,
jirones de vida
que brotan de un corazón
enamorado .

Guardame tus nuevos versos
nacidos del alma y la pluma
el talento, el amor
y el deseo .
Poemas que riman con sueños ,
estrofas que rebosan
lágrimas de luna  y anhelo.

Déjame vivir tus poemas
poseer tu aliento,
dormir en tu seno

y ser tu y yo

una misma creación .

 

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NOVELAS EN EL CINE . Fernando Alonso Barahona


NOVELAS CLASICAS EN EL CINE
Fernando Alonso Barahona

El cine, arte por excelencia del siglo XX, ha mantenido, sin embargo, una compleja relación con dos formas de arte que, de alguna manera, se concatenan y penetran en la realidad cinematográfica: la literatura y la música.

La adaptación teatral y literaria sirvió para intentar dotar al cine de una cierta respetabilidad cultural que, por sus orígenes, muchos intelectuales le negaban. Este hecho sería fuente después de numerosos desenfoques, por cuanto provocó la subordinación de la específica aportación cinematográfica al componente externo, temático y de contenido. Hasta hace no demasiados años, una adaptación de “prestigio” o una reflexión “profunda” sobre cualquier problema humano gozaba de mayor aceptación que una película de género o un relato sencillo de aventuras.
También es un tópico el comentario acerca de la frecuente superioridad de la novela sobre la adaptación cinematográfica aunque en no pocas ocasiones sea cierta la afirmación .

Se ha escrito mucho, y no siempre de forma acertada, sobre la adaptación cinematográfica de la novela o el teatro, a menudo para afirmar la frecuente superioridad de la base literaria. Sin ser éste el momento de iniciar un exhaustivo estudio sobre la materia, sí cabe señalar que cuando se ha intentado adaptar linealmente una gran obra literaria al cine, los resultados han sido desiguales. Nadie pone en duda la tremenda dificultad en adaptar a Cervantes, Goethe, Dostoievsky, Stendhal o Flaubert. En cambio parecen más accesibles autores como Charles Dickens (Oliver de Carol Reed en 1968, Oliver Twist de David Lean, en 1947) o Julio Verne (Veinte mil leguas de viaje submarino de Richard Fleischer, en 1955). Sin embargo, cuando el cineasta ha logrado entender el espíritu de la obra y lo ha internalizado en su propia personalidad, entonces sí se han logrado extraordinarias obras de arte.

Los orígenes del cine creativo presentan una gran influencia de las formas narrativas clásicas del siglo XIX y, en concreto, las grandes aportaciones de Griffith remiten directamente a Charles Dickens. Como las de De Mille remiten a la escenografía teatral de David Belasco.

Como ha señalado Pere Gimferrer (Cine y literatura), “el público aceptó El nacimiento de una nación, pese a suponer una ruptura con lo que el cine era entonces, que hubiera podido desconcertarle, porque reconoció en aquel relato en imágenes lo que Griffith esperaba que reconocieran: la transposición de las novelas que estaba acostumbrado a leer (…). Pero la sustancia de una novela no es su asunto o su soporte social sino su carácter de organización verbal de la realidad en secuencias narrativas, igual que el cine va a organizar la realidad visual en secuencias fílmicas. Pero, evidentemente, una novela no son solo palabras, ni una película imágenes”.

Pere Gimferrer ha insistido en que los problemas de adaptación serían de dos órdenes, uno relativo al lenguaje y otro referente al resultado estético obtenido por el lenguaje. La diferencia abismal entre algunas arquitecturas literarias y las específicamente cinematográficas explican la dificultad de llevar al cine obras como Ulises de James Joyce, o la novelística de Proust, Faulkner, Vargas Llosa o Jorge Luis Borges. También Thomas Mann siendo de lamentar que Luchino Visconti (que se atrevió con Dostoievski, Lampedusa y Albert Camus) no pudiera llevar a puerto su proyecto de filmar La montaña Mágica.

En este sentido hay que señalar la semejanza estructural narrativa del siglo XIX, Dickens, Hugo, Balzac, Tolstoi, Dostoievski, Galdós y sobre todo Vicente Blasco Ibáñez, que facilita no poco la versión en cine. A modo de ejemplo, cuatro títulos pueden calificarse de modélicos en cuanto adaptación de una obra literaria a la gran pantalla.

En 1940, John Ford ofreció Las uvas de la ira según la novela de John Steinbeck, pero es en 1947 cuando el director de Centauros del desierto utiliza un argumento de Graham Greene, El poder y la gloria, para lograr una película magistral, El fugitivo.

 

The Fugitive (1947)
Directed by John Ford
Shown: Henry Fonda (as a fugitive), Dolores del Rio (as an Indian woman)

Esta incomprendida película (una de las favoritas de Ford), plantea el drama íntimo de un sacerdote que en el momento culminante de su vida, ha de elegir entre seguir su deber o escapar. El ambiente externo de la película, indeterminado, remite a la revolución anticlerical mexicana de principios de siglo, y si estéticamente resulta soberbia (con una expresionista y pictórica fotografía de Gabriel Figueroa), temáticamente expresa, de forma radical, el sentido último de la vida humana, la elección responsable de las trayectorias, el valor humano del arrepentimiento y la fuerza santificante de la gracia como ayuda divina al esfuerzo del hombre. El fugitivo de John Ford es una obra simbólica, casi abstracta, donde sus personajes, un cura (Henry Fonda), una mujer (Dolores del Río), un policía (Pedro Armendáriz) y un gringo (Ward Bond), se desprenden de la individualidad novelística para convertirse en símbolos espirituales y humanos. Ford se aparta un tanto de la obra de Greene, pero en muchos aspectos la supera.

Ejemplar adaptación literaria es también Guerra y paz del gran King Vidor, que sale airoso del a priori imposible empeño de reducir a tres horas y media el abigarrado mundo humano y espiritual de la obra de Tolstoy.

La obra de King Vidor conecta profundamente con las ansias humanísticas y místicas del gran novelista ruso. Natascha (Audrey Hepburn), Pierre (Henry Fonda) y Andrey (Mel Ferrer) se convierten en auténticos seres humanos, dotados de vida propia, que viven y sufren pero, como dice Natascha al final de la película, “permanecen firmes”. Conmovedora, manejando a la perfección la multitud de temas, pasiones y personajes, el impulso de vivir por encima de todos, con una maravillosa banda sonora de Nino Rota, Guerra y paz es una de las más hermosas películas de toda la historia del cine.

Orson Welles, en 1960, adaptó El proceso según Kafka, acertando también al dibujar el atormentado universo de Joseph K (Tony Perkins) que se ve envuelto en el sin sentido de un sistema que ha decidido prescindir de sus servicios como ser humano, ¿o acaso es él quien ha renunciado a su condición humana y por tanto se cae, literalmente, del mundo de los hombres?

 

Finalmente hay que referirse a la obra maestra de Luchino Visconti, Muerte en Venecia (1971), caso extremo de aprehensión de una obra ajena (en este caso el extraordinario relato de Thomas Mann) para integrarlo absolutamente en la visión del mundo del cineasta, pesimista y decadente que se agarra, como el protagonista, al último hálito de belleza de una sociedad en descomposición. Visconti, que ya triunfara en magistrales adaptaciones como El gatopardo según Lampedusa, El extranjero según Albert Camus, y –posteriormente– El inocente, novela de D´Annunzio, convierte al novelista de Mann en músico, utilizando así el célebre Adaggieto de Mahler como banda sonora y dibuja la belleza marchita de Venecia como el escenario más idóneo para la muerte el amor y la aniquilación de la belleza.

Hay otras excelentes adaptaciones literarias: Hamlet (Laurence Olivier) de Shakespeare, David Copperfield (George Cukor) de Dickens, Capitanes intrépidos (Victor Fleming) de Kipling, Moby Dick (John Huston) de Herman Melville, Por quien doblan las campanas (Sam Wood) de Hemingway, La vida nueva de Pedrito Andía (Rafael Gil) de Rafael Sánchez Mazas, Sangre y arena(Mamoulian) de Blasco Ibáñez, Ángeles sin brillo (Douglas Sirk) de William Faulkner, Tres camaradas (Frank Borzage) de Erich María Remarque, La Colmena (Mario Camus) de Camilo José Cela. Un gran cineasta español como Rafael Gil se convirtió en todo un experto en adaptaciones literarias, desde Don Quijote de la Mancha (1947) hasta obras de Fernández Florez, Mihura, Agustín de Foxá, Pemán (la maravillosa El fantasma y doña Juanita, 1943) y multitud de autores del siglo XIX y XX.

Y no podemos olvidar otros autores populares como Julio Verne, Bram Stoker, Mary Shelley, Edgar Rice Burroughs, Conan Doyle, Sherlock Holmes, Drácula, Frankenstein, Tarzán… son iconos del cine pese a su brillante origen literario. Todo ello demuestra que la evidente barrera que separa y distingue a la literatura del cine, no precisa para su superación, más que la existencia de un auténtico artista que sea capaz de crear una película original y personal a partir de una obra que, previamente, le es dada.
Desde luego, la lista de adaptaciones fallidas también sería muy numerosa y, como nota interesante, cabe reseñar que una buena parte de las obras maestras del cine provienen de novelas olvidadas, muchas de ellas ínfimas, que sirven tan solo de excusa argumental para las películas. Conviene recordar que La diligencia de Ford, Los inconquistables de De Mille, Psicosis y Vértigo de Hitchcock o Sed de mal de Orson Welles, entre otras muchas, se basan en relatos novelescos.

La apasionante y compleja relación entre novela y cinematografía daría para multitud de reflexiones, valga esta como pórtico a su fascinante interconexión artística.

 

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